lunes, 4 de octubre de 2010
lunes, 20 de septiembre de 2010
La Ventana de Johari
La «Ventana de Johari» pretende ilustrar el proceso del «dar y recibir feedback». Tal vez el esquema que nos ofrecen Joseph Luft y Harry Ingham, tal como aparece en la figura que reproducimos a continuación, sirva de ayuda para formarnos una idea de muchos de nuestros comportamientos; y tal vez también nos ofrezca alguna solución para hacer frente a nuestras dificultades en las relaciones interpersonales y para que hagamos de nuestra participación social en la comunidad una expansión realizadora, tanto para nosotros como para aquellos que viven con nosotros. El modelo puede ser presentado también como una ventana de comunicación a través de la cual se dan o se reciben informaciones sobre uno mismo y sobre los demás.
Si tomamos las cuatro áreas o cuadrantes en sentido vertical (columnas) o en sentido horizontal (franjas), las dos columnas representan el yo, y las dos franjas representan el grupo. La primera columna contiene «lo que yo sé respecto de mí»; la segunda, «lo que desconozco respecto de mí»; la franja superior contiene «lo que los demás (el grupo) saben respecto de mi»; la franja inferior contiene «lo que los demás (el grupo) desconocen respecto de mí». Las informaciones contenidas en dichas franjas y columnas no son estáticas, sino que se desplazan de un cuadrante a otro, en la medida en que varían dentro del grupo el grado de confianza recíproca y el intercambio de «feedback». Como resultado de dicho movimiento, el tamaño y el formato de los respectivos cuadrantes experimentarán otras tantas modificaciones en el interior de la ventana.
1. Área abierta: El primer cuadrante (espacio superior izquierdo) es el único claro y libre. En él se encuentran las experiencias y los datos conocidos por la propia persona y por quienes la rodean. Es un área que se caracteriza por el intercambio libre y abierto de informaciones entre el yo y los demás. En ella, el comportamiento es público y accesible a todos. Por ejemplo: nuestro modo de trabajar en cualquier actividad que desempeñemos, nuestra manera habitual de comportarnos, etc. El «Área libre» aumenta de tamaño en la medida en que crece el nivel de confianza entre los participantes o entre el participante y su grupo; y también en la medida en que se comparten más informaciones, especialmente si se trata de informaciones importantes de carácter personal.
2. Área ciega: En la parte superior derecha hay una zona denominada «Área ciega» que contiene informaciones respecto de nuestro «yo» que nosotros ignoramos, pero que son conocidas por los demás. Es lo que nuestros amigos saben de nosotros, más que lo que nos dicen. Al comenzar nuestra participación en un grupo, comunicamos todo tipo de informaciones de las que no somos conscientes, pero que son observadas por las restantes personas del grupo. Por ejemplo: nuestra manera de actuar, nuestro modo de hablar, nuestro estilo de relacionamos, etc
3. Área oculta (o privada): El espacio inferior izquierdo, es decir, el área oculta para los demás, contiene informaciones que uno mismo sabe respecto de sí, pero que son desconocidas por el grupo. Es en este área donde se encuentra gran parte de lo que conocemos de nosotros mismos y que ocultamos a los demás. Tenemos miedo de que, si el grupo llegara a saber nuestros sentimientos, percepciones y opiniones respecto del propio grupo o de sus integrantes, o respecto de nosotros mismos, tal vez el grupo podría rechazarnos, atacarnos o ejercer respecto de nosotros algún tipo de acción. Consiguientemente, no revelamos tales informaciones. Muchas veces, una de las posibles razones por las que mantenemos el secreto es porque no encontramos elementos de apoyo en el grupo. Suponemos que, si reveláramos nuestros sentimientos, pensamientos y reacciones, los integrantes del grupo podrían juzgarnos de manera negativa. Sin embargo, a
menos que revelemos algo sobre nosotros y verifiquemos si es cierta nuestra suposición, no tendremos posibilidad de saber cómo van a reaccionar realmente los integrantes del grupo. Es decir, que si no asumimos ciertos riesgos, jamás sabremos nada acerca de la realidad o la irrealidad de nuestras suposiciones. Por otra parte, también tratamos de mantener el secreto cuando nos motiva el deseo de controlar o manipular a los demás.
4. El área subconciente: El cuadrante de la parte inferior derecha representa aquellos factores de nuestra personalidad de los que no somos conscientes y que también son desconocidos para las personas que se relacionan con nosotros. Es el área de nuestras motivaciones inconscientes; área que representa nuestro aspecto «desconocido» o «inexplorado» y que puede incluir cosas como la dinámica interpersonal, acontecimientos de nuestra primera infancia, potencialidades latentes y recursos aún por descubrir.
Lo que la «Ventana de Johari» trata de explicar es cómo deben procurar tolerarse mutuamente estas diferencias en las distintas áreas de nuestra personalidad, con el fin de mejorar las relaciones interpersonales, a través del conocimiento de uno mismo y de los demás; e intenta explicarlo de la manera siguiente: El entrecruce de las líneas muestra cuál es la situación al comenzar el proceso de relación, en orden a ampliar el «área libre», la cual, a medida que se va ampliando gracias a una mayor comunicación, hace que se reduzcan las restantes áreas. Y lo ideal es que la mencionada «área libre» vaya precisamente ampliando su radio de acción, de forma que se reduzca al mínimo el «área desconocida», tanto de los demás como de nosotros mismos.
1
Principios para la obtención
de «feedback»
Principios para la obtención
de «feedback»
Al iniciar nuestra participación en un grupo, comunicamos todo tipo de informaciones de las que no somos conscientes, pero que son captadas por las otras personas. Tales informaciones pueden reflejar la forma de expresión de nuestra manera de ser, de nuestro modo de hablar o del estilo que adoptamos en nuestra relación con los demás. Dado que el segundo cuadrante de la «Ventana de Johari» contiene informaciones que los integrantes del grupo conocen respecto de nosotros, pero de las que nosotros no somos conscientes, el único medio de aumentar nuestra concienciación de tales informaciones consistirá en obtener «feedback» del grupo. Consiguientemente, necesitamos desarrollar una actitud de receptividad tal que incite a los miembros del grupo a darnos «feedback». Es preciso, pues, poseer capacidad de recibir «feedback»; y para que éste sea eficaz, es necesario que sea:
1. Aplicable. Que vaya dirigido a un comportamiento susceptible de ser modificado mediante el reconocimiento del punto en que se produce el fallo y mediante el esfuerzo personal tendente a corregir la «desviación». Por ejemplo: «No me gusta tu manera de hablar» es un «feedback» inútil que no beneficia en absoluto la comunicación, dado que la información que contiene no es aplicable por el receptor. No contiene referencias para evaluar el comportamiento defectuoso. Cuando señalamos alguna limitación sobre la que la persona no posee control alguno, sólo conseguimos aumentar su frustración. Si, por el contrario, decimos:
«Estás hablando (o tienes la costumbre de hablar) demasiado alto, y resulta desagradable», entonces el mensaje si contiene unos datos concretos que pueden ser examinados por el receptor, con lo cual estará en condiciones de aplicar el «feedback».
«Estás hablando (o tienes la costumbre de hablar) demasiado alto, y resulta desagradable», entonces el mensaje si contiene unos datos concretos que pueden ser examinados por el receptor, con lo cual estará en condiciones de aplicar el «feedback».
2. Neutro. El «feedback» ha de ser más descriptivo que valorativo. Este criterio es contrario a dos características muy comunes y que, por lo general, agravan el problema de la relación y del propio «feedback». La primera de ellas es el tono de censura, reprobación o valoración negativa y personalizada que el «feedback» comporta en ocasiones: «Tienes manía de hablar con afectación» («feedback» valorativo personalizado); «Esta parte del documento es un tanto rebuscada; hay que buscar un lenguaje más directo» («feedback» valorativo neutro, es decir, no personalizado). Evitando el uso del lenguaje valorativo se reduce la necesidad de que la otra persona reaccione de manera defensiva. La otra característica contraria a la neutralidad es lo que podríamos llamar «interpretacionitis». En este caso, en lugar de limitarse a registrar el hecho, el comunicador se empeña en anticipar sus «posibles» causas: «Has llegado tarde; seguro que ha sido porque...» («feedback» interpretativo); el «feedback» neutro sería: «Has llegado tarde; ¿has tenido algún problema?». Para que produzca resultados positivos, el «feedback» ha de estar libre de componentes (opiniones, interpretaciones, juicios de valor...) añadidos a la realidad fáctica. Lo primero que hay que considerar son los hechos, porque «contra los hechos no valen argumentos». Los hechos son puntos de referencia definidos, realidades a las que es posible recurrir por estar marcadas por el tiempo, por las circunstancias históricas y por las personas.
3. Oportuno. Saber cuándo hay que ofrecer «feedback» es tan importante como saber el modo de hacerlo. Debe ofrecerse en el momento oportuno. Es preciso ser consciente de cuál es el mejor momento y de cuándo va a ser más constructivo; y de si debe ofrecerse en privado o en el grupo. Por lo general, resulta mucho más efectivo cuando se ofrece inmediatamente después de haberse producido el hecho o la conducta en cuestión. Cuando algo no marcha bien, lo mejor es poner las cartas sobre la mesa, «abrir el juego», a fin de poder devolver a la relación su anterior equilibrio funcional y emocional. Nada más pertinente al respecto que las palabras de San Pablo a los Efesios: «Si os enfadáis, no lleguéis a pecar; que cuando se ponga el sol no os sorprenda enojados». Puede ocurrir, por lo demás, que el comunicador no esté en condiciones psicológicas de mantener un diálogo sereno, por problemas personales o del tipo que sea. Entonces, probablemente sea más prudente esperar a recuperar la serenidad personal interior, al objeto de que el «feedback» sea especialmente beneficioso. El criterio de la oportunidad reside justamente en la capacidad del comunicador para discernir si tanto él como el receptor están en ese momento en condiciones favorables para que el «feedback» produzca un efecto positivo.
4. Solicitado. El «feedback», más que impuesto, debe ser solicitado. Será mucho más útil y efectivo si la propia persona interesada ha formulado la pregunta que permita al observador hacer una observación. Dicha pregunta, o comunicación, tanto puede ser verbal como no verbal, dado que con nuestra conducta podemos comunicar a quienes nos rodean si estamos interesados en que se nos ofrezca esta clase de ayuda.
5. Objetivo. Esta cualidad se refiere a diversas características. Para que sea beneficioso, el «feedback» debe reunir necesariamente las siguientes condiciones: claridad en el mensaje, focalización en el problema y utilización de ejemplos. Hay que evitar a todo trance los rodeos y las evasivas. Observaciones del tipo de «Tal vez sería bueno que dejaras a Fulano ese informe para que le eche una ojeada... El es un lince para estas cosas...» dejan mucho que desear. Muy diferente es decir algo así: «Este informe que has redactado necesita ser revisado en las partes X, Y y Z; tú mismo podrías hacerlo perfectamente».
6. Directo. El «feedback» ha de ser ofrecido personal y directamente. Esto es indispensable, sobre todo cuando la naturaleza del «feedback» es negativa (de reprobación o de desagrado). El «feedback» negativo puede tener el más positivo de los efectos si es adecuadamente transmitido. Pero resulta fatal para la relación entre dos personas la recepción de un «feedback» negativo por medio de un tercero. En este caso, lo que podría haber sido utilizado en beneficio de la estabilidad de unas relaciones, pasa a destruir éstas por no haberse dado una auténtica comunicación.
7. Específico. Este criterio se opone a la noción del «feedback» generalizado, en el que el contenido del mensaje es difuso y pierde su fuerza y su significado. Cuando el «feedback» es abstracto, puede acarrear un resultado negativo, porque el receptor no dispone de informaciones suficientes para comprenderlo y utilizarlo. Por ejemplo, cuando un compañero de trabajo dice a otro que le considera una persona escasamente adaptada, el «feedback» se reduce a una simple declaración sin resultados significativos. Sí el mismo compañero hubiera detallado el contenido del mensaje, probablemente las consecuencias serían más positivas. Supongamos que, en lugar de haber tachado de inadaptado a su compañero, le hubiera dicho: «No es ésta la primera vez que te comportas así en nuestras reuniones; tu actitud suele ser no participativa y como de aislamiento. En nuestra última reunión te desentendiste de la decisión, y ello ha perjudicado el posterior quehacer del equipo». A partir de estos datos, el receptor estaría en condiciones de auto-evaluar su actuación y revisar su actitud de distanciamiento.
8. Comprobado. Debe comprobarse el «feedback» para garantizar una buena comunicación. Una forma de hacerlo consiste en pedir a la persona que recibe nuestras reacciones que repita con sus propias palabras lo que le hemos comunicado, comprobando de este modo que el mensaje ha sido recibido.
En suma, el «feedback» es una forma de ofrecer ayuda; y es también un mecanismo correctivo para aquella persona que quiere saber qué grado de afinidad hay entre su conducta y sus intenciones. En el proceso de recibir «feedback», lo verdaderamente importante es ser un buen oyente.
2
Capacidad de escucha
«La naturaleza nos ha dado dos oídos, dos ojos y una lengua», decía Zenón, filósofo de la antigua Grecia, «para que podamos oír y ver, más que hablar». Y un filósofo chino hace la siguiente observación: «El buen oyente cosecha, mientras que el que habla siembra». Sea como sea, hasta hace muy poco tiempo se prestaba escasa atención a la capacidad de escucha. Un exagerado énfasis en la habilidad expresiva había llevado a la mayoría de las personas a subestimar la importancia de la capacidad de escucha en sus actividades cotidianas de comunicación.
Un renombrado psicólogo dijo que deberíamos mirar a cada persona como si ésta llevara colgado del cuello un cartel en el que se dijera: «Quiero sentirme importante». Evidentemente, todos queremos sentirnos importantes. A nadie le gusta ser tratado como si careciera de importancia. Y todo queremos, además, que dicha importancia sea reconocida. La experiencia misma nos enseña que, si las personas son tratadas como tales, se sienten felices y procuran hacer y producir más. Y quien se sabe escuchado se siente gratificado. Durante cinco años, el departamento de educación de adultos de las Escuelas Públicas de Minneapolis ofreció una serie de cursos destinados a mejorar la manera de hablar, y un solo curso para mejorar la manera de escuchar, de ser un buen oyente. Los primeros estaban siempre llenos: tal era la demanda; el segundo nunca llegó a darse, por falta de alumnos. Todos deseaban aprender a hablar, pero nadie quería aprender a oír.
Oír es algo mucho más complicado que el mero proceso físico de la audición o de la escucha. La audición se da a través del oído, mientras que el oír implica un proceso intelectual y emocional que íntegra una serie de datos físicos, emocionales e intelectuales en busca de significados y de comprensión. El verdadero oír se produce cuando el oyente es capaz de discernir y comprender el significado del mensaje del emisor. Sólo así se alcanza el objetivo de la comunicación.
Recientes encuestas indican que, por término medio, la persona emplea un 9 % de su tiempo escribiendo, un 16 % leyendo; un 30 % hablando; y un 45 % escuchando. Se oye cuatro o cinco veces más deprisa de lo que se habla. Las personas pueden hablar entre 90 y 120 palabras por minuto, mientras que en ese mismo tiempo pueden oír entre 450 y 600 palabras. Es decir: existe un tiempo diferencial entre la velocidad del pensamiento para poder pensar, para reflexionar sobre el contenido y para buscar su significado. Algunos autores ofrecen una serie de principios en orden a perfeccionar las habilidades que son esenciales para saber oír:
Un renombrado psicólogo dijo que deberíamos mirar a cada persona como si ésta llevara colgado del cuello un cartel en el que se dijera: «Quiero sentirme importante». Evidentemente, todos queremos sentirnos importantes. A nadie le gusta ser tratado como si careciera de importancia. Y todo queremos, además, que dicha importancia sea reconocida. La experiencia misma nos enseña que, si las personas son tratadas como tales, se sienten felices y procuran hacer y producir más. Y quien se sabe escuchado se siente gratificado. Durante cinco años, el departamento de educación de adultos de las Escuelas Públicas de Minneapolis ofreció una serie de cursos destinados a mejorar la manera de hablar, y un solo curso para mejorar la manera de escuchar, de ser un buen oyente. Los primeros estaban siempre llenos: tal era la demanda; el segundo nunca llegó a darse, por falta de alumnos. Todos deseaban aprender a hablar, pero nadie quería aprender a oír.
Oír es algo mucho más complicado que el mero proceso físico de la audición o de la escucha. La audición se da a través del oído, mientras que el oír implica un proceso intelectual y emocional que íntegra una serie de datos físicos, emocionales e intelectuales en busca de significados y de comprensión. El verdadero oír se produce cuando el oyente es capaz de discernir y comprender el significado del mensaje del emisor. Sólo así se alcanza el objetivo de la comunicación.
Recientes encuestas indican que, por término medio, la persona emplea un 9 % de su tiempo escribiendo, un 16 % leyendo; un 30 % hablando; y un 45 % escuchando. Se oye cuatro o cinco veces más deprisa de lo que se habla. Las personas pueden hablar entre 90 y 120 palabras por minuto, mientras que en ese mismo tiempo pueden oír entre 450 y 600 palabras. Es decir: existe un tiempo diferencial entre la velocidad del pensamiento para poder pensar, para reflexionar sobre el contenido y para buscar su significado. Algunos autores ofrecen una serie de principios en orden a perfeccionar las habilidades que son esenciales para saber oír:
1. Procure tener un objetivo al oír.
2. Suspenda todo juicio inicial.
3. Procure centrarse en el interlocutor, resistiéndose a todo tipo de distracciones.
4. Procure repetir lo que el interlocutor está diciendo.
5. Espere antes de responder.
6. Procure reformular con sus propias palabras el contenido de lo que dice su interlocutor
y la pasión con que lo dice.
7. Procure percibir el núcleo de lo que oye a través de las palabras.
8. Haga uso del tiempo diferencial para pensar y responder.
domingo, 19 de septiembre de 2010
"Sólo la educación vence a la pobreza" Reflexiones de Humberto Maturana
Humberto Maturana nació en 1928 y comenzó su vida científica cuando era
estudiante en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile.
Continuó sus estudios en Inglaterra y, años más tarde (1958), obtuvo un
doctorado en Biología en la Universidad de Harvard. Ha publicado
decenas de libros y su obra más difundida en la Argentina es ???El
árbol del conocimiento???, escrita en colaboración con Francisco
Varela, recientemente fallecido. ???El crecimiento continuo de la
población es, inevitablemente, generador de pobreza???, dice Maturana a
LA NACION, y destaca su convicción de que esa pobreza no puede ser
combatida con paliativos como el asistencialismo, sino con las dos
únicas armas efectivas para controlarla: la educación y el trabajo.
Maturana sigue investigando, no ya en la universidad, sino en el
Instituto de Formación Matríztica, que conduce junto con Ximena Dávila
Yánez. Allí recibió a LA NACION. Es una casona con verja y jardín, en
una calle tranquila de Santiago, en un barrio que podría compararse al
Flores cercano a la estación del tren, la suave voz discursiva de
Maturana discurrió en una meditación entre la biología y la filosofía.
-Los intelectuales no tienen una mirada esperanzada sobre el mundo de
nuestros días. ¿Cuál es su visión, como hombre de ciencia y
especialista en temas educativos, sociales y políticos? -Vivimos una
cultura centrada en el desarrollo tecnológico y en la búsqueda del
éxito individual y social en un ámbito de competencia, desconfianza y
control. Esta conducta genera dolor e incertidumbre. La ampliación de
nuestro entendimiento del vivir humano libera el alma, la inteligencia
y la creatividad de la incertidumbre cultural que padecemos. -¿Su
mirada tiene que ver con el concepto del fenómeno biológico y con el
fenómeno cultural? -Se trata de análisis sobre el dolor y el
sufrimiento que nuestra cultura genera. Nuestra tarea en el Instituto
de Formación Matríztica es enseñar las características del hombre,
entendiéndolo como un ser biológico y cultural, y conocer los
fundamentos biológicos que tienen que ver con la naturaleza de los
seres que somos. Preguntarnos cómo es que los seres humanos somos seres
amorosos, aunque cultivemos la agresión y muchas otras cosas negativas.
En todo ser humano se da siempre la posibilidad de ver a los otros como
seres vivos, se trate de seres humanos, de animales o de plantas, con
toda su legitimidad. -¿En el odio se produce la ilegitimidad del otro?
-Sí. Es la conducta de la negación del otro, que es lo odiado. Pero
este otro puede no enterarse y, por ende, no sufrir por ello. Sin
embargo, ese odio recae sobre mí como persona, ese odio altera mi
fisiología. -¿No se puede odiar impunemente? -No. -Para usted es muy
importante el poder de la palabra. Creo que es muy grave su
empobrecimiento. ¿Piensa lo mismo? -Es erróneo creer que mediante la
palabra sólo estamos mostrando o describiendo cosas. Los mundos que
vivimos se crean en el lenguaje. Y cuando decimos que los niños están
creciendo -ya sea por la TV o por las circunstancias familiares- con un
lenguaje reducido, es cierto que se les está reduciendo el mundo, lo
cual tendrá para ellos tristes consecuencias. -¿Cuál es su opinión
sobre la cuestión social y la pobreza? -La convivencia con una
población en crecimiento continuo es inevitablemente generadora de
pobreza. Porque la pobreza aparece cuando uno extrae del entorno con
más rapidez que la que el entorno utiliza para reponer lo extraído. Si
la población se duplicara y se duplicaran también las circunstancias
adecuadas para vivir, podría no haber pobreza, pero eso no pasa, porque
los ritmos de crecimiento son distintos. Además, podría ocurrir que se
equiparara el ritmo, pero que en lugar de una justa distribución
hubiera acumulación. Esto rompería la equiparación. La riqueza global
puede producirse, pero el tema es quiénes la acaparan. La pobreza,
básicamente, se genera porque parece que no queremos aceptar la
relación entre el crecimiento poblacional y lo que el medio produce,
más la relación entre lo que el medio produce y lo que se le quita.
También se mantiene, de algún modo, la pobreza por la solidaridad, por
el altruismo, por la beneficencia, que son meros paliativos, no
destierran la pobreza, y sólo tranquilizan la conciencia de los
donantes. Sólo la educación vence a la pobreza. Creo que el tema del
crecimiento de la población es el más importante. -Usted dijo en una de
sus obras que Jesucristo era un gran biólogo. ¿Cómo llegó a esa
conclusión? -Porque sus referencias eran ecológicas. Toda la prédica de
Jesús es una invitación a acabar con la angustia a través del desapego.
Como cuando dice que hay que ser como niños para entrar en el reino de
Dios y vivir en la inocencia del presente. -Parecería que para encarar
a fondo la problemática nacional, la regional e incluso la mundial
habría que partir del amor y de la educación. ¿Es así? -Sí. Uno tiene
que actuar en este cambio para vivirlo dentro de un sistema
democrático, y no a través de una tiranía. Pero la democracia debo
vivirla, no exigirla. Vivirla de tal modo en la forma de comportarme
que se pueda decir que ésa es una conducta democrática legítima. Y lo
interesante es que eso llega a la gente, lo acepta y le gusta, porque
se siente reflejada o, al menos, porque lo ve como modelo de lo que
quisiera hacer y cumplir. Pero esto hay que aprender a vivirlo desde
niño, porque el niño va a ir transformando sus propias vivencias a
través de los adultos que tenga a su lado, y no por lo que le digan,
sino por lo que vea que hacen. Se entiende la educación como una
transformación en la convivencia, que comienza desde que el niño llega
al mundo, y no a partir de la escuela. Si nosotros queremos que
nuestros hijos crezcan como personas éticas, tenemos que conducirnos
con ellos como personas éticas. -En noviembre de 1987 usted redactó un
texto muy importante, que firmaron varios premios nacionales de
Ciencias, donde decía que las acciones que constituyen una sociedad
democrática no son la lucha por el poder ni la búsqueda de una
hegemonía ideológica, sino la cooperación que crea una comunidad donde
los gobernantes acepten ser criticados y cambiados cuando sus conductas
se alejan del proyecto democrático con el que fueron elegidos. Y hacía
un llamado a todos los chilenos para incorporar la sensatez a la vida
nacional y recuperar la dignidad. ¿Por qué lo hizo? -Porque siempre
creí que había que hacer de la democracia un espacio político para la
cooperación en la creación de un mundo de convivencia en el que ni
pobreza, ni abuso, ni tiranía surgieran como modos legítimos de actuar,
en el saber de que no se es dueño de la verdad y de que el otro es tan
legítimo como uno. Tal obra exige la reflexión y la aceptación del otro
y la audacia de aceptar que las distintas ideologías políticas deben
operar como distintos modos de mirar los espacios de convivencia. Por
Albino Gómez Para LA NACION clic aquí
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/p804720
martes, 14 de septiembre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010
PSIQUIATRIA 5
PSIQUIATRIA 4
miércoles, 1 de septiembre de 2010
martes, 31 de agosto de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
UNA PREGUNTA AL AIRE
¿Realmente practicamos la tolerancia?
Me inquieta esta pregunta así como la respuesta que se pueda dar. Escuchamos en los medios de comuicación mucho ha cerca de que debemos ser tolerantes con el prójimo pero, ¿realmente lo somos?, ¿que es la tolerancia?.
Hace meses escribí un artículo sobre la problematica actual (desde mi punto de vista) que vivimos en la ciudad y el estado de Chihuahua en general y, no fue bien aceptado por parte de algunas esferas de la sociedad. Me hacen la observación de que soy intolerante por pretender cambiar las cosas por medio del Evangelio de Jesús. Y, quizá si sea intolerante o de mente cerrada al buscar que todo mi mundo gire alrededor de Jesús. No soy quien para obligar a otro ente a que crea y comparta la misma Fe que yo, pero nada me quita el derecho a intentarlo.
En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla. Tratemos de imaginarnos por qué hacen lo que hacen. Eso es mucho más provechoso y más interesante que la crítica; y de ello surge la simpatía, la tolerancia y la bondad. Dale Carnegie
Igual, la tolerancia se practica a diario. Casa cabeza no es un mundo ES UN UNIVERSO y cada universo merecemos ser respetado.
Yo se que a muchos de nosotros hemos sido objeto de critica y censura mas de una vez por expresar libremente nuestra Fe o maneras de pensar en alguna institución educativa, trabajo, con amigos, etc. Jesús no obligo a nadie a que lo siguiese, fue tolerante y amoroso con ellos, es tolerante y amoroso hoy con quienes no gustan seguirle.
Pero;
En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla. Tratemos de imaginarnos por qué hacen lo que hacen. Eso es mucho más provechoso y más interesante que la crítica; y de ello surge la simpatía, la tolerancia y la bondad. Dale Carnegie
Igual, la tolerancia se practica a diario. Casa cabeza no es un mundo ES UN UNIVERSO y cada universo merecemos ser respetado.
Yo se que a muchos de nosotros hemos sido objeto de critica y censura mas de una vez por expresar libremente nuestra Fe o maneras de pensar en alguna institución educativa, trabajo, con amigos, etc. Jesús no obligo a nadie a que lo siguiese, fue tolerante y amoroso con ellos, es tolerante y amoroso hoy con quienes no gustan seguirle.
Pero;
- Jud 1:24 Y a Aquél que es poderoso para guardarlos a ustedes sin caída y para presentarlos sin mancha en presencia de Su gloria con gran alegría.
- Apocalipsis 3:20 "Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.
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"una pregunta al aire"+"eder valdez"
miércoles, 25 de agosto de 2010
martes, 24 de agosto de 2010
ANDRES SPYKER- LA INFLUENCIA
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"Andres Spiker" Pastor Principal de "Vida Abundante" en Morelia,
Mex. Comparte el tema "La Influencia" en "Vino Nuevo" "El Paso",
Michoacan,
Tx Noviembre 8 del 2009
lunes, 23 de agosto de 2010
domingo, 22 de agosto de 2010
lunes, 16 de agosto de 2010
Toma agua regularmente
Si no te gusta tomar agua sola, hoy es buen momento para empezar!
Tomar agua cada día es vital para mantener una buena salud. El 60%
del cuerpo humano esta compuesto por agua. Por lo cual tiene mucha
lógica consumir agua todos los días y que mejor con agua sola. Evita
tomar refrescos y aguas azucaradas. Además, sabias que la mente a veces
confunde la sed por hambre? Entonces antes de comer ese bocadillo que
tanto apeteces, prueba tomando un vaso de agua, veras como en muchos
casos, el hambre desaparece!
La pregunta que todos nos hacemos es, cuanto agua necesito
tomar durante un día? La regla general es de 8 vasos de agua al
día, aproximadamente 2 litros diarios sin embargo no hay evidencia
clara que soporte esta teoría. Mucho también depende del peso de
cada persona, del sexo, de la actividad física así como también si
vives en una lugar húmedo y caliente. En la medida que una persona
pierde agua debería tomar mas agua.
Mi consejo es tomar agua sola todos los días, hasta que se
convierta en un buen habito y tomar agua continuamente para evitar
tener sed!
IMPORTANTE: La redacción aquí representada es de carácter
informativo y no pretende ofrecer una consulta o recomendación médica.
No reemplaza la opinión del especialista. Consulte a su médico antes de iniciar cualquier
tratamiento y/o programa físico.
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2010,
Publicado por articulos de salud en January 18
miércoles, 11 de agosto de 2010
Una Generación conforme al corazón de Dios
“Quitando
éste, les levanto por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo; he
hallado a David hijo de Isaí, varón
conforme a mi corazón, quien hará todo lo que Yo quiero. (Hechos 13:22)
Dios no hace acepción de personas, Él
no hizo grande al rey David para que el resto de nosotros nos sintiéramos como
unos fracasados. Por lo contrario, Dios nos da las mismas oportunidades y
bendiciones que les ofreció a hombres y mujeres a lo largo de la historia.
Entonces si es que es
así:
Si nos ponemos a observar la vida de
David, no fue la obediencia la que le ganó tal posición delante de Dios. David
no fue más obediente que, por ejemplo, Moisés o los demás profetas, y si
realmente quieren a una persona intachable en obediencia, observemos a Daniel.
Elías y Eliseo experimentaron mayores
demostraciones del poder de Dios. Entonces:
- Lo que distinguió a
David como un hombre conforme al corazón de Dios fue su pasión incansable por descubrir y entender las emociones de Dios.
David era un verdadero adorador.
Jesús dijo: “Mas la hora viene, y
ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en
verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que adoren.” (Juan 4:23)
Adorar en espíritu es Adorar profundamente desde un corazón
totalmente abandonado a Dios y tal fue el caso del rey David.
El adorar, servir y amar de la forma
verdadera (a la manera de Dios) demanda algo más de lo que habitualmente
estamos acostumbrados a ver los domingos en la mañana o los viernes en la
noche. Adorar en realidad significa entender
la verdad acerca del corazón de Dios y de su personalidad.
Cuando Jesús dijo en “Juan 4:23” que
Dios busca adoradores, se estaba refiriendo al deseo tremendo, feroz y ardiente del corazón de su Padre. Ese
amor busca amantes que correspondan a su pasión, que entiendan su amor y que lo
adoren empapados en el deseo que Él tiene para nosotros.
Esto significa que a Dios le caemos bien y quiere disfrutar junto
con nosotros el placer de tener un encuentro espiritual con Él.
El Dios de la Gloria esta verdaderamente
enamorado de nosotros, aun con nuestras debilidades y fragilidad.
o
Dios
no es un viejo aburrido que va en pantuflas paseándose sin hacer nada por todo
el cielo sintiéndose constantemente enojado por los errores y pecados que a
diario cometemos.
La vida de David debería de darnos el
poder para decir: ¿Por qué yo no?, si el pudo vencer todos los fracasos y
derrotas, y seguir confiando en la tierna misericordia de Dios, ¡yo también
puedo!
“Todo lo
puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13)
David estaba comprometido a obedecer los mandamientos del corazón de Dios.
David era un hombre
tenaz, resuelto, y estaba sinceramente entregado en seguir los mandamientos de
Dios. Ese deseo ardiente cinceló y formó su corazón por muchos años, pero lejos
estaba de ser un modelo de obediencia. Pero en más de una ocasión David “lo
estropeo” todo, y algunas veces de forma grave; sin embargo, seguía siendo
un hombre conforme al corazón de Dios. ¡Esto debería darle un giro radical
a su corazón!
Dios no consideró a David
un “hipócrita” mientras el amor de el fue débil e inmaduro, ni tampoco nos ve a
nosotros como tales. Nuestra obtención de un amor maduro se logra en meses,
años y décadas, y el resultado de vera a su tiempo, cuando produzcamos frutos.
Las debilidades de David
fueron en ocasiones exhibidas delante de sus compatriotas, y aun escritas en la Biblia ; sin embargo, él tenía
la poca normal capacidad de permanecer confiado delante de Dios. Y de igual
manera hay que recalcar algo muy importante; David de negó a vivir con algo
menor que lo máximo que Dios le diera. Nunca
se permitió a si mismo sentirse descalificado por sus debilidades, si no que se
esforzó en GRAN manera por la liberación del poder de Dios durante su
generación.
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