pensamiento

by eder.valdez@gmail.com

miércoles, 21 de marzo de 2012

Un despertador para España

En estos días  se esta hablando mucho de España a nivel mundial, lastimosamente puras malas noticias. Se dice que España es la siguiente en la lista de la crisis financiera, se habla de que en España los jóvenes no encuentran trabajo, se escucha decir que España... es la tumba de los misioneros, se dice que en España hay una iglesia apagada. 
Desde hace tiempo Dios ha puesto en mi corazón y en mis oraciones diarias a la nación Española. Desde el año 2010 (año en el que Dios nos dio la oportunidad de pisar tierra Española) siempre que escucho hablar de España vienen a mi mente y corazón dos palabras proféticas; Isaías 60:1 Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz y la gloria del SEÑOR ha amanecido sobre ti. ¡Créelo España!, levántate y resplandece sobre la crisis, levántate y resplandece sobre los problemas, levántate y resplandece sobre lo muerto, levántate y resplandece sobre la enfermedad, levántate y resplandece porque ha llegado tu luz España, que este despertador profético suene sobre ti cada mañana, ha amanecido sobre ti España. Yo, desde México, creo firmemente que esta palabra profética es un decreto para la Iglesia en España, creo que la iglesia se esta levantando con fuerza, creo que el cuerpo de Dios en España esta resplandeciendo sobre las tinieblas. 
Efesios 5:14 Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo. 
Aunque se escuche que España es una nación dormida, España es una nación despierta, aunque se escuche que es una nación económicamente muerta, España es una nación próspera, es una nación viva, es una nación que alumbra y refleja la Gloria de Dios.  ¡Créelo España!, decretarlo, declararlo, vívelo. Levántate tu que duermes. 

Sed firmes y valientes, no temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque el SEÑOR tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará. Deuteronomio 31:6

¡España... una nación avivada!

lunes, 12 de marzo de 2012

No seas como el Toro


En la casa, la familia, la escuela, el trabajo, con los amigos, etc. diariamente nos topamos con gente que, emocionalmente nos hace daño. En esta vida es algo inevitable.
En ocasiones son nuestros padres quienes nos provocan a ira incontenible, otras veces nuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo, y ya hablando en términos más generales, los que nos encienden en una ira explosiva y sacan lo peor de nosotros son aquellos que tienen poca relevancia en nuestras vidas.
Hay veces en las que caemos en el juego del ofensor y, tal como a los toros, nos van metiendo al ruedo poco a poco, usan sus palabras como si estas fuesen la muleta y las banderillas que nos desangran poco a poco para luego terminarnos con una mortal estocada.
¿Cuántos hemos caído en ese juego, emocionalmente mortal? Y, ¿Cuántos lo hemos jugado con otros?
Pero, por citar un ejemplo, ¿Qué pasa si el toro no cae en el juego del torero?, por mas de que el torero ponga su muleta roja frente al toro y este trate de provocarlo a ira, si el toro no se mueve sencillamente no se muere. El toro no piensa, no razona, simplemente cae en el juego provocativo del ser humano que al final terminara costándole la vida.
Cuando a nosotros se nos “torea” –por llamarlo así- tenemos la facultad de decidir si, caemos en el juego del torero y entramos al ruedo en donde, seguramente desarmados, tal como el toro, nos desangraremos y terminaremos heridos de muerte por una estocada morimos (emocionalmente hablando), oh, simplemente ignoramos al torero y vivimos.
Dice un proverbio hebreo “Los tontos fácilmente se enojan; los sabios perdonan la ofensa”. (prov. 12.16) yo cambiaria la palabra “tontos” por “toros”, no seamos como el toro que por enojarse pierde la vida, mostrémonos sabios perdonando la ofensa del torero y preservando nuestra vida.